Antes de nada, es necesario comprender lo que es la empatía. La definición que más me gusta a mí es que “la empatía es la capacidad para comprender los sentimientos y también las necesidades de otra o de otras personas”. Seguro que has escuchado la idea de que la empatía es ponerse en el lugar de la otra persona también.

Yo escuché una vez una definición que me gusta mucho y que dice que “la autoempatía es el camino que hay desde la cabeza hasta el corazón”. Esto significa que generalmente estamos en un rollo así como más mental más racional y esto se trata de aterrizar un poco eso y quedarnos más en el plano en el que están las emociones, los sentimientos y también las necesidades.

Partimos de la base de que todo el mundo tenemos una necesidad de empatía y esta necesidad la cuidamos de varias maneras, pero parece ser que la que más me gusta es la de ser escuchados o ser escuchadas. Necesitamos  2 horas al día para que alguien nos escuché y de esta manera comprenda y legitime cómo nos sentimos. 

2 horas no sé en tu caso, pero a mí me resulta bastante complejo porque me imagino que si quedo con alguien lo suyo sería que yo te escuche 2 horas y la otra persona me escuche mi 2 horas. Osea 4 horas dedicadas de cada día a dar y recibir empatía. Como esto es bastante difícil, por lo menos en mi caso, por los ritmos de vida que llevamos o porque no siempre estamos con gente o porque a lo mejor queremos ganar en autonomía o en independencia, para todo esto utilizaría la autoempatía. Yo siempre digo que no es lo mismo, pero que también vale.

Y aquí te lanzo una pregunta ¿alguna vez te has dado un masaje a ti mismo a ti misma?. ¿Qué tal, es lo mismo que ir a un masajista o es diferente? En mi caso no es lo mismo. Es un poco más pobre darme yo el masaje que ir a alguien que sea especialista, pero ¿por qué lo hacemos?. Pues en mi caso porque en ese momento no puedo recurrir a que alguien me dé un masaje y de alguna manera quiero calmar ese dolor que tengo, esa molestia que tengo. Para mí la autoempatía es lo mismo. Me gusta más ser escuchado, pero no siempre puedo o quiero acudir a que alguien me escuche. Aún así esto es una visión 100% personal. Me he cruzado con gente en la vida que me ha dicho que ella sí que prefiere cuidar su necesidad de empatía por ella misma y me he cruzado con gente que prefiere darse un masaje a ir a un masajista. Para mí mismo sí que yo prefiero que me escuchen a yo darme autoempatia. Simplemente hay momentos en los que prefiero, por sencillez, por facilidad o por lo que sea, ser yo quien contribuye a cuidar esa necesidad de empatía. Yo además me doy cuenta que siempre el lugar en el que más me doy empatía es cuando estoy montando en bici, porque es un contexto en el que no estoy mirando pantallas, no estoy leyendo un libro, no estoy trabajando, no estoy hablando con nadie y yo aprovecho para chequear como estoy. 

Entonces entendemos que la autoempatía es una habilidad para entenderse a uno mismo o a una misma desde una perspectiva externa, como si saliésemos y pudiésemos vernos, escucharnos y entender cómo estamos nosotros y nosotras mismas. Esto nos ayuda principalmente a conectar con nuestros sentimientos. También a entender cuáles son las necesidades vivas que tengo en ese momento. Y además me relaja, nos ayuda a entender y a colocar pensamientos o ideas, que yo a veces lo llamo aterrizarlas.

 Vamos a ver ahora maneras que tenemos de darnos empatía, de cuidar esa necesidad de empatía. Lo que yo más utilizo y más recomiendo por su facilidad, es hacer los cuatro pasos de la Comunicación Noviolenta. Necesitas simplemente primero: fijarte en cuáles son los hechos, qué es lo que ha pasado. Luego: ver cómo te sientes. En tercer lugar: ver qué es lo que necesitas. Y como cuarto lugar puedes como guinda del pastel: hacerte una petición.

Si no tienes muy claro, todo esto de los cuatro pasos o los cuatro elementos, cómo funcionan tienes mi curso gratuito de CNV pinchando aquí.

Es un curso de Comunicación Noviolenta en el que habla exactamente de los 4 pasos y también de la empatía.

Otra manera que tenemos de cuidar esa necesidad de empatía por ejemplo es: escribir.

Hay mucha gente que lo utiliza históricamente porque es una herramienta muy fácil para expresarse. Simplemente escribir. Luego puedes leer lo que has escrito. Es una manera de escucharte también. Al final es como estar hablando para alguien. Por eso también otra cosa que podemos hacer para poder escucharnos, poder cuidar esa necesidad de escucha o de empatía, es grabarnos y luego escucharnos. No te asustes, sé que suena un poco raro, pero simplemente es una manera de poder conectar con cuáles son tus sentimientos, tus necesidades y qué es lo que se te está moviendo.

También hay otras maneras que conectan más con la creatividad o que la creatividad nos ayuda a conectar con esas maneras: escribir sería una, como he dicho. Puede ser escribir una poesía, una canción. Puede ser hacer música,  pintar, dibujar, bailar. Créeme que no hace falta irse tan lejos como pintar un cuadro para saber cuáles son nuestros sentimientos o necesidades. Generalmente casi cualquier cosa que hacemos en el día a día tiene que ver con cómo nos sentimos: la ropa que nos ponemos, lo que cocinamos, la música que escuchamos, los lugares a los que vamos ese día o la gente a la que vamos a ver. Eso habla mucho de nosotros y de nosotras y de esas necesidades y sentimientos que tenemos.

A veces también usamos autoempatía como como antesala para la empatía. Quizá yo mañana voy a ver a alguien que me va a escuchar, pero hoy me doy empatía a mí mismo para calmar un poco esa necesidad y mañana poder cuidarla de la manera que más me gustaría a mí. Igual que si mañana voy a ver a una masajista profesional, hoy me doy un masaje a mí mismo para estar un poco más calmado y aguantar hasta mañana que tengo la cita.

¿Qué maneras eliges tú para cuidar esa necesidad tuya de empatía o de escucha?

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