Esta entrada habla sobre la rigidez que encontramos a veces cuando nos ponemos a aprender y a practicar Comunicación Noviolenta.

Son muy conocidos los beneficios que tiene la Comunicación Noviolenta para las personas. Los beneficios que nos aportan tanto a nivel personal, a nivel autoconocimiento, a nivel de expresión honesta, a nivel empatía. Como también con otras relaciones: con la pareja, con la familia con amigos y amigas, en entornos laborales, en contextos de colectivos asambleas, etc.

 

¿Qué nos pasa con esto? que a veces cuando nos ponemos a aprender esa Comunicación Noviolenta desde cero pasamos por una época, por una etapa muy rígida, en la que tratamos de hablar poniendo en práctica palabras y conceptos muy concretos. Esto hace que sea un poco difícil escucharnos y hace que la conexión entre las personas sea todavía más difícil que antes de haber empezado a incorporar las herramientas de la Comunicación Noviolenta, creando esto mucha desconexión

Vamos a ver ahora cinco consejos que nos pueden venir bien a la hora de suavizar un poco esa rigidez que se nos queda cuando aprendemos Comunicación Noviolenta y que nos crea tanta desconexión:

 

– El primer consejo es muy sencillo: simplemente relájate. Porque a veces cuando tratamos de poner en práctica las herramientas de la CNV parece que nuestro cuerpo se queda más rígido todavía que las palabras, nos quedamos como tensos o tensas, queriendo hacer las cosas bien o perfectas.  No, relájate habla de cómo te sientes, escucha. Las conversaciones y las relaciones son algo más complejo y a la vez más fácil que unas pautas o que unos puntos. Entonces relájate y vete tranquilo o vete tranquila a esa conversación

 

– El segundo consejo simplemente es que seas tú mismo o tú misma y no incorpores tecnicismos que normalmente no estás diciendo cuando hablas con la gente que tienes cerca. Las personas hablamos generalmente de una manera o de otra. A veces se nos pega como habla alguien o se nos pega un círculo muy concreto de gente pero no vas y de repente introduces tecnicismos en un contexto en el que nunca los ha habido. Mi propuesta con esto es que las palabras que suenen como más raras dentro de la CNV las elimines. Hemos vivido sin ellas hasta ahora y estoy seguro de que podemos seguir viviendo sin ellas y sin que la gente diga “¿pero este tío de qué me está hablando?” cuando decimos una palabra súper concreta o súper rara o un concepto que para nosotros y nosotras es muy conocido, pero para el resto de gente seguramente no es así y esto va a crear desconexión

 

En este tercer consejo lo que vamos a hablar es de traducir:  traducir esos palabros raros a la manera que tenemos de hablar habitualmente. Según los libros de Marshall Rosenberg (que también hace mucho tiempo que los escribió y muy lejos de donde yo vivo y donde tú vives seguramente) lo que decía es que cuando hacemos una petición, dos maneras interesantes de hacerlas pueden ser decir “¿estarías dispuesto a venir a buscarme el jueves…?” y la otra sería “¿sería posible para ti venir a buscarme los jueves a las 5 a mi casa?” por ejemplo. Si tú nunca has hablado así y vas ahora a tu amigo o a tu amiga y le dices “¿sería posible para ti que me vienes a buscar?” va a decir “pero que me estás contando?”

Vamos por lo tanto a coger esta idea de Marshall Rosenberg de “¿sería posible para ti…?” o ¿estarías dispuesto a…?” y vamos a traducirlo a como yo en la vida preguntaría eso a alguien. En mi caso Álvaro lo que yo diría es: ¿qué te parece si… me buscas el jueves a las 5?” o “¿te importaría hacerme el favor de… buscarme el jueves a las 5?” o “¿te va bien que… nos veamos el jueves a las 5?” . Tampoco copies las mías porque entonces estamos igual. Piensa en las tuyas, piensa en la manera que tú tienes de hablar y de pedir cosas a la gente e incorpora. Traduce esos palabros a tu manera de hablar del día a día.

 

– El consejo número 4 lo que te propone es que confíes en la intención que estás teniendo a la hora de acercarte a alguien a hablar, a escuchar, a expresarte o a lo que sea. En la Comunicación Noviolenta entendemos que la intención es el paso cero, es el paso previo a todo lo demás cuando vamos a hablar con alguien. Si tu intención va por el camino de querer expresar cómo te sientes, querer entender cómo se siente la persona, querer buscar puntos en común, hablar con empatía y con honestidad creo que va súper bien y todo lo demás no va a ser tan importante. Sin embargo si tu camino va por que te dé la razón, que la persona se sienta culpable, que te digan que tú lo has hecho muy bien y la otra persona le ha hecho muy mal o cosas así, entonces la intención seguramente no va por el lugar en el que nos gustaría cuando pensamos en Comunicación Noviolenta. Chekea bien cuál es la intención que tienes antes de hablar con alguien, que te alinees con esa intención y todo lo demás va a venir mucho más fácil, va a ser mucho más sencillo. Porque si estás alineado con la intención de querer comprender, de querer expresar, de entender lo que la persona te quiere explicar, no hará falta que te pierdas tanto en los tecnicismos o las maneras tan concretas de hablar que a veces entendemos en la Comunicación Noviolenta.

 

– Consejo 5: practica . Practica en el día a día porque cuando estábamos conduciendo el coche, cuando estábamos de una manera rígida metiendo la marcha y mirando por el espejo, era porque estábamos aprendiendo. Si sigues aprendiendo y practicando y lo incorporas a tu día a día esa rigidez desaparece porque ya lo has incorporado y ya puedes ir con el coche tranquilamente escuchando música y mirando el paisaje a la vez que conduces. Con la Comunicación Noviolenta pasa lo mismo, cuando pasamos esta primera curva de aprendizaje y empezamos a incorporarlo, esa rigidez desaparece. Solo cuando también dejamos de utilizar tecnicismos o palabras raras. Si aprendemos pero seguimos utilizando tecnicismos y palabras raras,  esto nos va a acompañar toda la vida y en mi opinión estaríamos mejor incluso no habiendo aprendido Comunicación Noviolenta, por lo menos de cara hacia afuera, ya que esto genera mucha desconexión, parece que genera como dos rangos, dos maneras de hacer las cosas, dos maneras de hablar y escuchar, la que está bien y la que está mal. Esto yo creo que aleja bastante a las personas y a las relaciones.

 

Ahora te toca a ti y poner en práctica estos pequeños cinco consejos, seguro que si los llevas a cabo te van a ayudar. A mí me ayudaron. Yo considero que la comunicación tiene que ser como cada uno o cada una es, no con palabras raras o con técnicas raras o con pasos que a lo mejor en tu día a día no estás utilizando. Te invito a que envíes este texto a otras personas que tengas cerca que también estoy aprendiendo Comunicación Noviolenta y a que te suscribas a mi canal de YouTube si todavía no lo has hecho.

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